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¿CÓMO SE ORGANIZAN LOS ELEMENTOS EN LA TABLA PERIÓDICA?

La tabla periódica fue diseñada por el químico ruso Dmitri Mendeléyev y se publicó por primera vez en 1869. En un primer momento, Medeléyev había ordenado todos los elementos de la tabla periódica según su peso atómico, ya que advirtió que así se creaba un patrón en el que se repetían periódicamente elementos con propiedades parecidas.

Más tarde, la tabla periódica se reorganizó según el número atómico, es decir, el número de protones en cada átomo de los elementos. Para ello se tuvieron en cuenta las investigaciones del físico Henry Moseley y la ley de Moseley.
Teniendo en cuenta su número atómico, los elementos de la tabla periódica se clasifican en 7 períodos (filas) y 18 grupos (columnas). Al completar los períodos secuencialmente según el número atómico, los elementos de un mismo grupo presentan propiedades químicas similares.

Gracias a esta nueva organización, ahora la tabla periódica puede utilizarse, no solo para clasificar los elementos, sino también para predecir las propiedades de elementos todavía sin descubrir. De ahí se extrajo que las propiedades químicas de los elementos dependían de su número atómico, y no de su peso, lo cual llevó a formular la ley periódica.

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PRECAUCIONES ESPECÍFICAS EN UN LABORATORIO QUÍMICO

  1. Manipulación del vidrio. Nunca fuerces un tubo de vidrio, ya que, en caso de ruptura, los cortes pueden ser graves. Para insertar tubos de vidrio en tapones humedece el tubo y el agujero con agua o silicona y protégete las manos con trapos. El vidrio caliente debe de dejarse apartado encima de una plancha o similar hasta que se enfríe. Desafortunadamente, el vidrio caliente no se distingue del frío; si tienes duda, usa unas pinzas o tenazas. No uses nunca equipo de vidrio que esté agrietado o roto. Deposita el material de vidrio roto en un contenedor para vidrio, no en una papelera.
     
  2. Manipulación de productos químicos. Los productos químicos pueden ser peligrosos por sus propiedades tóxicas, corrosivas, inflamables o explosivas. Muchos reactivos, particularmente los disolventes orgánicos, arden en presencia de una llama. Otros pueden descomponer explosivamente con el calor.
     
  3. No inhales los vapores de productos químicos. Trabaja en una vitrina extractora siempre que uses sustancias volátiles. Si aún así se produjera una concentración excesiva de vapores en el laboratorio, abre inmediatamente las ventanas. Si en alguna ocasión tienes que oler una sustancia, la forma apropiada de hacerlo es dirigir un poco del vapor hacia la nariz. No acerques la nariz para inhalar directamente del tubo de ensayo. Está terminantemente prohibido pipetear reactivos directamente con la boca. Usa siempre un dispositivo especial para pipetear líquidos.
     
  4. Utilización de mecheros de gas. Si usas un mechero Bunsen, u otra fuente intensa de calor, aleja del mechero los botes de reactivos químicos. No calientes nunca líquidos inflamables con un mechero. Cierra la llave del mechero y la de paso de gas cuando no lo uses.

Si hueles a gas, no acciones interruptoras ni aparatos eléctricos, no enciendas cerillas o mecheros, abre puertas y ventanas, y cierra la llave general del laboratorio.

  1. Transporte de reactivos. No transportes innecesariamente los reactivos de un sitio a otro del laboratorio. Las botellas se transportan siempre cogiéndolas por el fondo, nunca del tapón.
     
  2. Calentamiento de líquidos. No calientes nunca un recipiente totalmente cerrado. Dirige siempre la boca del recipiente en dirección contraria a ti mismo y a las demás personas cercanas.
     
  3. Riesgo eléctrico. Para evitar descargas eléctricas accidentales, siga exactamente las instrucciones de funcionamiento y manipulación de los equipos. No enchufe nunca un equipo sin toma de tierra o con los cables o conexiones en mal estado. Al manipular en el interior de un aparato, compruebe siempre que se encuentra desconectado de la fuente de alimentación.
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CONOCIMIENTO Y MANEJO DE MATERIAL DE LABORATORIO (CRISTALERÍA)

El conocimiento y manejo de instrumentos de laboratorio resulta de vital importancia para el experimentador. El uso adecuado de estos materiales e instrumentos de laboratorio añade seguridad y permite una experimentación segura, disminuye el error y aumenta exactitud. El material de laboratorio se puede dividir en dos categorías:

Cristalería volumétrica: Son materiales diseñados para medir, contener y/o entregar volúmenes precisos. Estos materiales se recomienda para análisis gravimétricos o titulaciones así como para preparar las soluciones molares, normales y porcentuales lo cual añadirá exactitud en sus experimentos. Estos materiales no se deben calentar o perderán su calibración debido a efectos de expansión térmica. Se clasifican en clase «A» o clase «B». Algunos ejemplos son: pipetas matraces volumétricos (aforados), probetas, picnometros, buretas.


Cristalería no volumétrica: Elementos que se usan para calentar, medir volumenes, precipitar, mezclar, esterilizar, entre otros usos. Ejemplos de ello serían matraces erlenmyer, probetas, vasos de precipitado, matraz de fondo redondo y muchos más. Esta cristalería esta hecha por lo general de vidrio de borosilicato 3.3 de alta durabilidad y resistencia térmica.